Trabajar con jóvenes inmaduros

Es importante reforzar la individualidad y la empatía en los jóvenes inmaduros

Sin duda la inmadurez psicológica es un problema que puede ser reversible.
De lo que se trata es de poner las bases para que la maduración que no se había producido en la personalidad vaya teniendo lugar. Para ello habrá que crear el ambiente idóneo que favorezca la maduración afectiva y habrá que proveer al joven de nuevas ideas y esquemas que permitan el desarrollo madurativo.

LAS CLAVES PARA ABORDAR LA INMADUREZ PSICOLÓGICA

Favorecer la maduración de un joven tiene mucho de oficio, pero también de arte. No es fácil hacerlo con sólo aplicar un manual. Se parece más al cuidado de las plantas o a la crianza de los vinos, es algo que tenemos que cuidar y revisar con cierta continuidad para estar seguros de que todo sigue su curso correcto.

El trato afectivo y la conexión emocional por parte del terapeuta o educador serán de fundamental importancia en la efectividad del proceso. Es importante que el joven inmaduro se sienta cómodo y valorado por quien le está ofreciendo ayuda para obtener su máxima colaboración.

Pero junto a ello, hay algunas claves prácticas que orientan el trabajo con estos jóvenes:

  1. Suprimir la disputa permanente con los padres. Esta disputa suele ser bilateral, los padres acaban atrapados en discusiones continuas sobre detalles que oscurecen el fondo del problema. Si es preciso, puede favorecerse la separación temporal.
  2. Crear un espacio de comunicación personal e íntimo con el joven, exento de la influencia de los padres.
  3. Practicar un discurso basado en sus propios sentimientos y no en las acciones de los demás. La personificación reforzará las pautas dadas.
  4. Enseñar a controlar la ira. Esto aumentará considerablemente el sentimiento de valía y de autocontrol.
  5. Practicar el orden y la disciplina. El joven acostumbrado a moverse dentro de un marco referencial puede desarrollar más fácilmente comportamientos maduros.
  6. Aprender a reconocer a las personas en situación de sufrimiento y a compadecerse de ellas. La empatía es un signo inequívoco de madurez.
  7. Reforzar las potencialidades huyendo de las comparaciones. El reconocimiento de su individualidad le ayudará a valorarse.
  8. Desmitificar a los padres.
  9. Desmitificarse a sí mismo.
  10. Tener a personas de las que ocuparse y a quien cuidar. Sin duda saberse responsable de alguien más que de uno mismo conducirá al joven hacia la madurez.