¿Debemos sentirnos culpables cuando alguien se suicida?

Sentimiento de culpa ante el suicidio

El suicido es siempre un acto agresivo. Por ello, como ocurre con cualquier otra conducta agresiva, es normal que los seres cercanos se sientan aludidos y piensen que han hecho algo para provocar esta conducta.

Pero hay que entender que el suicidio es una acción muy íntima y profundamente personal. Nadie se suicida porque otros lo provoquen, salvo en casos excepcionales en los que el sujeto es torturado física o psicológicamente. Al suicidio se llega por la suma de varios factores que confluyen en una vivencia de desesperación y es muy difícil controlar todos estos factores.

Siempre pensamos que podríamos haber estado más cercanos, o más comunicativos, o más atentos, o lo que sea… Queremos pensar que podíamos haberlo evitado, que teníamos la posibilidad de control de la situación. Pero pensar que el suicidio de las personas cercanas depende de nosotros es un gran error. Las causas de la conducta suicida son tan autónomas que no podemos predecirlas ni evitarlas.

Es muy frecuente que los familiares busquen culpables del suicidio en otras personas cercanas al fallecido. La culpa puede recaer en los médicos, en los amigos, en los profesores, en los compañeros de trabajo o en la misma pareja. Parece que un error de alguien tenga que explicar el suicidio de una persona. Parece que alguien no se suicida si otros no le empujan. Precisamente este es el error. El suicidio es un proceso interno del que nadie es responsable directamente salvo el sujeto que se suicida. Creer lo contrario supone arrogarnos un poder y un control que no tenemos. Entender que no controlamos gran cosa nos ayudará a aceptar mejor los hechos que no dependen de nosotros; nos ayudará a llorar por las pérdidas sin amargarnos y sin engendrar rencor.

Mediante la terapia y la psicoeducación familiar se puede aprender mucho sobre cómo detectar y cómo reducir el riesgo de suicidio en personas con trastornos emocionales. Con frecuencia hacer todo lo que podemos y lo mejor que sabemos no es la mejor manera de confrontar los sentimientos de desesperación de los seres cercanos. Con ayuda psicológica y entrenamiento podemos aprender a hacerlo de manera más eficiente.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies