La ansiedad en primera persona

Ansiedad - tratamiento psicológico

Es difícil explicar cómo te sientes cuando sufres ansiedad. Estaría bien empezar diciendo que es un sentimiento mucho más intenso que una simple preocupación y que no es fácil racionalizar.

Quizá por esa razón uno no atiende a razones cuando le dicen que debe relajarse. Tomarse las cosas de otra manera. Porque es algo que no se puede contralar. Incluso cuando alguien te dice frases cómo “no es para tanto”, “tranquilízate”, “no te tomes así las cosas” es totalmente contraproducente, ya que te hace sentir débil y más inseguro. Te sientes incomprendido.

Cuando sufres ansiedad hay situaciones de la vida cotidiana que en otro contexto no te afectarían y en ese memento se te convierten en una carga muy difícil de sobrellevar. Una mala crítica, una contestación mal dada en un momento equivocado… Cuesta hacer cosas nuevas, enfrentarte a situaciones, salir de tu zona de confort es prácticamente imposible. Intentarlo y no poder crea una frustración que alimenta aún más el estado de ansiedad.

Y el miedo… El miedo ya no es miedo, es pánico. Es una sensación que te agarra el pecho, te paraliza, el músculo se queda agarrotado. Se apodera de todo tu cuerpo. No sabes cómo enfrentarte a ello. Cómo superarlo, ni controlarlo y hacerle frente. En tu cabeza empiezan a retumbar los latidos del corazón, el cual parece que va a salir disparado de tu pecho. Cada latido te oprime por dentro.

El momento en el que te quedas solo, tu cabeza se invade de pensamientos. Esos pensamientos se convierten en preocupaciones. Preocupaciones a las que no puedes poner solución, pero que tampoco puedes dejar a un lado. Entonces comienza la pérdida de sueño, las pesadillas, el dolor de cabeza, el agotamiento mental y físico. Revives en tu cabeza el día anterior y te torturas dando vueltas a las situaciones que crees que no has sabido manejar. Eres mucho más exigente contigo mismo.

Cuesta mucho reconocer que estás metido en una vorágine de sentimientos de la que no puedes salir tu solo. Cuesta mucho reconocer que necesitas ayuda. Cuesta entender que la ansiedad no es un síntoma de debilidad sino más bien un síntoma de haber permanecido fuerte demasiado tiempo. Y lo que más cuesta entender es que la ansiedad es un problema que muchas veces requiere la ayuda de un profesional y que eso no es nada malo. ¿Por qué vemos normal ir al médico si tenemos algún síntoma físico y nos cuesta tanto asumir que los síntomas psicológicos también requieren la ayuda de un médico?

Cuando asumes todas estas premisas y reúnes el valor de enfrentarte al problema con ayuda, todo es mucho más sencillo. La ansiedad es un problema que tiene solución y que es posible recuperar el control de todos esos sentimientos y enfrentarte de nuevo con valentía a los retos que nos van surgiendo en la vida.

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¿Cómo puedo saber si mi ansiedad es enfermiza?

Un cierto grado de ansiedad es sano y contribuye al desarrollo de nuestra personalidad. Sólo cuando el estado de ansiedad impide que funcionemos en nuestras tareas y en nuestras relaciones debemos pensar que se trata de un trastorno de ansiedad. La ansiedad enfermiza ya no ayuda a madurar y a crecer a la persona, sino al contrario.

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