Desarrollo Personal

La personalidad es constante a lo largo de la vida.

El método SOMMOS de Desarrollo Personal se basa en el protagonismo del concepto de Persona, frente a conceptos como el de Personalidad o Mente.

Las personas son algo más que un cuerpo y una mente. También los animales tienen cuerpo y mente, tienen cerebro, piensan y sienten. Pero el individuo humano es un ser que se vuelca hacia su entorno, de manera consciente y libre, pudiendo actuar incluso en contra de sus instintos. En este encuentro con el mundo, con los otros, es donde el individuo se transforma en la persona humana. La persona que es capaz de pensar sobre sí misma, de modificar su rumbo vital, de controlarse, de superarse y de entregarse por una causa.

La personalidad es exclusivamente individual.

La persona es un fenómeno compartido, transciende más allá del individuo, hacia los otros.

La personalidad es el conjunto de rasgos psíquicos permanentes que caracterizan al sujeto. La personalidad es la forma de sentir, de pensar y de relacionarse con los otros. Se desarrolla durante los primeros años de nuestra vida y hasta la adolescencia, y permanece constante y con escasas modificaciones a lo largo de la vida. La personalidad equivale a la maquinaria psicobiológica de la que estamos hechos.

Pero si la personalidad es invariable, la persona no lo es. La persona es la personalidad viva y volcada hacia el mundo. Es la maquinaria que llevamos dentro puesta en marcha. La persona es un acontecer continuo y transformador del mundo, guiado por los valores personales. La persona es un ser vivo y libre, que decide perseverar o rendirse, avasallar o ceder, responder o callar. La personalidad no cambia con el tiempo, pero la persona sí. La persona se desarrolla y crece en todos los períodos de la vida, especialmente en la infancia y en la adolescencia. Pero crece también en todas las crisis vitales y en todos los momentos importantes de nuestras vidas. La persona se desarrolla en su profesión, en su pareja, en sus amistades, en sus rupturas, en sus desgracias y en sus retos.
La personalidad es constante a lo largo de la vida.

La persona es la personalidad viva, en movimiento.

La persona se desarrolla y modifica durante toda la vida.

El motor de la persona, la fuerza que hace posible el desarrollo y el crecimiento personal a través de las crisis vitales, es el sentido. La vida biológica y psicológica no necesita de mayor sentido que el propio impulso vital natural, el instinto de supervivencia. Pero la vida personal se guía por un sentido más complejo, cargado de valores, que hacen de dicha vida personal un proyecto.

La personalidad es biológica y psicológica.

La persona está constituida, además, por los valores y por el sentido.

 

Desarrollo Personal

El desarrollo personal es el trayecto por el que el individuo va creciendo en valores y en actitudes que le llevarán a desplegarse como un ser libre en un mundo circundante. El fin último del desarrollo personal es la felicidad propia y la de los demás. El sentido o el fin del desarrollo personal no es ser el más fuerte, sino ser mejor persona.

Los valores constituyen el navegador que conduce a la personalidad.

El sentido es el combustible que la mueve.

El MÉTODO SOMMOS de Desarrollo Personal se apoya en cuatro grandes ejes vitales: la imagen personal (autoimagen o identidad), la fortaleza psicológica (equilibrio mental), los valores culturales y morales, y el sentido personal. Potenciando estos ejes mediante la formación y la terapia conseguimos equilibrar, fortalecer y orientar a la personalidad en su camino hacia el despliegue como Persona.

La

La autoimagen o identidad es la vivencia de sí-mismo. De cómo nos vemos y cómo nos sentimos con nosotros mismos. El conocimiento de nuestro interior es fundamental para tener una autoimagen estable, sólida y ajustada a nuestra realidad. El desarrollo de la identidad es el pilar básico del método SOMMOS, sobre el que debe desplegarse todo el proyecto personal.

La

La fortaleza psicológica se obtiene cuando se logra un equilibrio entre las necesidades y la autonomía del sujeto, cuando la persona es capaz de ser autónoma y necesitada de los demás al mismo tiempo. El desarrollo de la autoaceptación, de la tolerancia a la frustración, de la asertividad y de la comunicación emocional forman parte de nuestro método y son el fundamento de la fortaleza psicológica.

Los

Los valores emanan tanto de nuestra propia biología, que incorpora toda la historia humana almacenada en nuestro cerebro, como del aprendizaje en nuestra infancia y adolescencia. Los valores guían nuestras conductas y nuestras estrategias. Los valores implican una visión del mundo de las relaciones humanas y de nuestro propio ser en el mundo. El valor de la compasión se contrapone al de la aniquilación, el de la solidaridad al del egoísmo, el del esfuerzo personal al del merecimiento inmediato, el de la dignidad al del relativismo, y así hasta una lista amplia de valores. Algunos valores producen una mayor felicidad a la persona y la hacen a su vez más positiva para el mundo que la acompaña. Aquellos valores que empujan a la Persona a salir de su ego y desplegarse hacia las necesidades de los otros producen mayor bienestar y conllevan una mejor salud mental.

El

El sentido es el auténtico motor de la vida de la Persona. El sentido de la vida personal es algo más que el instinto de supervivencia, pues lleva consigo la vivencia de superación, de armonía con el mundo, de aprovechamiento de uno mismo y de cumplimiento del deber moral. El sentido va ligado estrechamente a nuestra representación del mundo y de nosotros mismos. Vemos y sentimos una imagen nuestra proyectada en el porvenir, y esa imagen arrastra nuestra personalidad hacia ella. El sentido es algo que tira de nosotros hacia la vida en relación con los demás.

El sentido de la vida depende de la imagen de nosotros mismos

Sin una idea de nosotros mismos, la vida parece sin sentido

Sin valores humanos cooperativos, el ego se convierte en el sentido del vivir. Y el ego como sentido es un camino de desesperación por evitar la muerte.