Autoestima e Identidad

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Test de Autoestima

Una autoestima baja es problemática para el funcionamiento social y laboral y produce mucho sufrimiento, por lo que debe ser motivo de consulta. La autoestima no es un valor estático ni invariable. Por el contrario, puede mejorar y existen numerosos métodos para conseguirlo.

Trastornos relacionados con la Autoestima y la Identidad del individuo

Aunque no se trata de un trastorno mental como tal es algo que preocupa mucho a la gente y sobretodo a los jóvenes.

La identidad personal es la vivencia que tenemos de nosotros mismos. La vivencia incluye nuestra idea de nosotros mismos (autoimagen) y nuestra estima personal (autoestima). La autoimagen es una percepción compleja que incluye lo que somos, cómo somos y lo que valemos. La autoestima es un sentimiento hacia nosotros mismos, hacia nuestra autoimagen.

Autoestima e IdentidadPara tener una identidad sólida y estable precisamos tener un nivel adecuado de autoestima. Si nos queremos a nosotros mismos por el sencillo hecho de ser criaturas y personas tendremos bastante ganado. Si sólo nos queremos por nuestros logros y triunfos estaremos encadenados a obtener éxitos de manera continua. La autoestima sana se construye con una combinación de ambas dimensiones: necesitamos tener logros, mejorar y sentir que somos válidos al mismo tiempo que debemos aceptarnos y querernos como somos.

Algunas personas parecen tener muy alta autoestima porque hablan mucho de sus éxitos y de sí mismos. Sin embargo, esta actitud puede reflejar una autoimagen inestable que necesita desesperadamente sentirse superior a los demás. Esta situación, más que una característica de salud constituye un indicador de trastorno de la personalidad.

La identidad, es decir, la autoimagen y la autoestima, se va forjando desde la infancia y está terminada en la adolescencia. Son muy importantes en este proceso de formación de la identidad la imagen que se tiene de los propios padres y los estímulos emocionales recibidos de ellos. A partir de la adolescencia, el trabajo debe centrarse en la mejora de la autoestima y de la autoimagen mediante el establecimiento de nuevos vínculos, tanto emocionales como profesionales.

Auto-representación negativa

El problema más frecuente de la identidad es la auto-representación negativa. Estos jóvenes tienen miedos e inseguridad ante los demás porque no se perciben a sí mismos como personas atractivas o apreciables. En ocasiones puede deberse a que la persona carece de recursos comparables a las personas que le rodean.
No obstante, en la mayoría de los casos el problema es que el joven tiene una percepción muy exigente consigo mismo, mientras que no la tiene con los demás. Entendemos que sólo seremos aceptados y queridos si somos extraordinarios, mientras que aceptamos a los demás en su normalidad. De esta manera, el proceso resulta en una idealización de la imagen del otro y en una devaluación de la imagen propia. Estas personas están más expuestas a mantener relaciones de dependencia excesiva y a desaprovechar sus capacidades profesionales. Y todo ello con una elevada carga de ansiedad, depresión y frustración.

Inestabilidad de la Autoimagen

El siguiente trastorno de la identidad en frecuencia es la inestabilidad de la autoimagen. Los jóvenes que lo padecen cambian rápidamente de preferencias y tienen una motivación inconstante. Debajo de la inestabilidad, lo que se encuentra es una difuminación de la autoimagen, que se presenta borrosa e incierta para el joven. No se encuentran identificados con los compañeros de colegio y con frecuencia se sienten rechazados e incomprendidos. Les resulta difícil plantearse metas a largo plazo y no encuentran sentido a lo que hacen. Se dice que la identidad está difuminada porque a estos jóvenes les cuesta mucho representarse a sí mismos, hablar de cómo son y cómo se ven a ellos mismos. Esta difuminación e inconsistencia de la identidad hace que se muevan por impulsos, inconstantes y cambiantes, y que estén más expuestos a ser atrapados en el mundo de las drogas o en el de sectas o grupos extremistas.
El tratamiento de las disfunciones de la identidad es la psicoterapia específica basada en la mentalización y en la readaptación de los vínculos de apego con las personas. Se puede enseñar, mediante estas técnicas, a sentirse y a hablar de uno mismo al mismo tiempo que se aprende a entender el sentimiento de los otros. De esta manera se consolida el ser de cada uno y esto posibilita el abrirse a los demás sin miedos. El abrirse a los demás permite recibir de ellos sensaciones y estímulos que fortalecen nuestra propia imagen y autoestima.