Algunas estrategias para librarnos de la ansiedad

Pautas para identificar y reducir la ansiedad

Identificamos un estado de ansiedad por sensaciones como el agobio, la tensión, el temor, la inquietud, el insomnio e, incluso, las náuseas.

La ansiedad puede ser una respuesta normal transitoria en determinadas ocasiones, sin embargo cuando se vuelve persistente debemos acudir a un especialista que nos ayude a mitigarla, de lo contrario podemos dañar nuestro organismo física y psicológicamente.

Cada uno de nosotros puede identificar un estado de ansiedad y, por tanto, ayudarnos a nosotros mismos a reducir sus riesgos. Desde SOMMOS queremos ofreceros las pautas que os ayudarán a controlar la ansiedad por uno mismo:

– AUTO OBSERVACIÓN MENTAL. Intentar durante 2 minutos centrarnos en las cosas y en los pensamientos que nos están produciendo ansiedad, sin intentar evitarlos ni apartarlos de nuestra cabeza. A veces, cuando nos enfrentamos a lo que sentimos como amenaza nos damos cuenta de que no es para tanto…

– AUTO OBSERVACIÓN FISICA. Al igual que con la mente, debemos sentir la ansiedad en nuestro cuerpo: la tensión del cuello y de la espalda, la respiración entrecortada, la inquietud en nuestros miembros… Al percibir conscientemente las sensaciones ansiosas de nuestro cuerpo, podemos liberarle de las mismas, relajar los músculos, respirar tranquila y profundamente y dejar la mente en blanco.

– ESCUCHAR MÚSICA CON RECUERDOS AGRADABLES. La música conduce nuestras emociones. Si escuchamos canciones que asociamos con recuerdos placenteros, estaremos mitigando el estado de ansiedad.

– ORDENAR. La ansiedad nos coloca en una continua situación de inquietud. Así pues, arreglar objetos o asuntos pendientes, ordenar la mesa de trabajo, escribir en una pizarra nuestras preocupaciones por orden de prioridad o establecernos unos horarios, nos llevará a una sensación de cierto control y a centrarnos en cada paso.

– HACER EJERCICIO SUAVE. Caminar deprisa, algunos ejercicios de gimnasia, montar en bicicleta… Para la ansiedad es mejor el ejercicio suave que el ejercicio intenso. La sensación corporal de activación y el ligero cansancio físico posterior son los que contrarrestan la inquietud y la ansiedad.

– BAILAR. La danza es una potente herramienta de expresión corporal y libera nuestros miedos. Mover el cuerpo con ritmo y armonía ayuda a descomprimir nuestros músculos y a desconectar nuestro cerebro.

– ESPERAR Y CONFIAR. La ansiedad es un estado de exceso de control, y la preocupación no hace sino empeorar tal estado. Tenemos que dejar de pensar que todo está en nuestras manos y confiar en que las cosas se arreglan solas muchas veces. Tan sólo debemos ocuparnos de cosas sencillas y ordenar nuestro entorno.

– REFLEXIONAR sobre la importancia de las cosas, lo esencial y lo accesorio, lo que tiene sentido y lo que no lo tiene. Nuestras preocupaciones son, casi siempre, irrelevantes si las situamos en el tiempo y en el contexto de nuestra existencia.

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